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domingo, 7 de noviembre de 2010

[me compré un libro]

. sacudir .

-parte i-
dejar un poco de vómito sobre la página, ensuciarla, para pensar en (y olvidar) el asco del sábado pasado. tirar baba sobre la hoja, mancharla, para no olvidar que existo, que puedo, que aún puedo. que aún puedo convertir las vueltas en mi vientre en vueltas de la punta de mi pluma sobre la página.

-parte ii-
sacudo mi cabeza para dejar caer sobre el papel mis pensamientos como pedacitos de caspa, de cuero cabelludo seco, reseco, porque los pensamientos también pican si se dejan ahí nomás por demasiado tiempo. pican y se acumulan y se ponen sucios, se convierten en asco, en señales de deficiencia, de mala salud. de vez en cuando hay que sacudir los pensamientos de la cabeza, enjuagarse la mente como lavarse el pelo. y esta página y pluma son mi selson blue.

jueves, 20 de agosto de 2009

.pensamientos aleatorios.

Recientemente he pasado mucho tiempo pensando en Uruguay. No sólo en los libros y las fotos que dejé por ahí con la esperanza de regresar rápido a buscarl@s. Ni tampoco tanto en los granos de arena que revolqué después de una invitación inocente... quizás hasta ignorante. Sí, ignorante. Las palabras de los libros de autores hace poco fallecidos me recuerdan a las calles que pocas veces recorrí--pero fueron suficientes las caminatas para grabarse en mi memoria colectiva, por algo decir.


Entre las ciudades e infraestructuras que he estudiado, tanto en mapas como en caminatas, la organización montevideana está entre las más atractivas e impactantes que recuerdo. Lo digo así tan cuidadosamente para no ofender a las ciudades que me han tomado como residente más permanente.


La santiaguina ofrece buen transporte y velocidad, pero la

inmensidad de la ciudad prohibe la fluidez urbana en esta ciudad

colonial uruguaya.


Y aunque la organización sanjuanera fue en un principio colonial,

la política de extensión y desarrollo capitalista que predominó (y

sigue siendo ley) por tantas décadas ha prevenido la

organización basada en lo humano. Cierto que está el tren

urbano, pero me parece que se hizo sólo para decir que había;

cierto que está el AMA, pero resulta desplazar (y magnificar) el

hecho de que todo en San Juan se hace para la conveniencia de

los ricos (que en Puerto Rico siempre implica marginalizar la

pobreza).


Al leer sobre los viajes en ómnibus que dan Avellaneda y su narrador vuelvo a la ciudad de hace poco que tanto me cautivó. Pienso en lo bien que lo pasé ahí: está lo colonial retomado, la fluidez, el tamaño perfecto, la organización de rutas que se niegan a seguir exclusivamente por las vías principales. Luego recuerdo la gente con la que pasé el rato: los rituales del compartir mate y asados, las conversaciones extensas sobre libros y buen cine y política con gente "común y corriente" (entre comillas porque el hecho de que ocurrían tales cosas con tales personajes les saca de lo común y corriente, aunque si no fuera por la necesidad que siento de conformar a lo que dicta la sociedad, no hubiese empleado ese término desde un principio. Quizás lo borre al editar lo que escribo.), los músicos, artistas y vendedores de los ómnibus que dan tanta inspiración poética...


Pienso en la solicitud que tengo que llenar y me pongo nerviosa porque realmente quiero que ocurre. Se me aprieta el pecho: intenta darle espacio al entusiasmo que siento al pensar que podré pasar más de tres semanas ahí. Al pensar que, si paso ahí esos meses en ese año, es casi seguro que en algún momento acabarán siendo más de unos meses en un año cualquiera. Como mujer, la sociedad y la iglesia me dicen que debo pensar en la familia--y eso lo escribí sólo para luego borrarlo--y obedezco al decir que me encantaría criar hij@s ahí, pero si quiero eso, es precisamente por la falta de influencia que siento de ambas instituciones (y otras) en este país.


De repente (y Pia me dice que no utilize esta frase, porque implica que todo lo anterior no importa, pero me parece apropiada) me acuerdo de las páginas que ahora están sin ojos que las miren, y dejo a un lado todo lo anterior para poder volver al sueño montevideano escrito hace tantos años. Que deja grabado unos meses de un año cualquiera, en el que se cambia una vida (y dos, y tres...). Que no me deja olvidar nada de lo anterior. Que me obliga a enderezar la espalda y respirar profundo, para aliviar el apretón que no me deja quieto el pecho.


lunes, 4 de mayo de 2009

.percibiendo el pensamiento por medio de imágenes. o .percibiendo el arte.



[citando, resumiendo una opinión]

• El arte es el pensamiento por medio de imágenes.
• La poesía es una manera particular de pensar . . . esta manera permite cierta economía de fuerzas mentales, una "sensación de ligereza relativa", y el sentimiento estético no es más que un reflejo de esta economía.
• Luego de un cuarto de siglo de esfuerzos, el académico Ovsianiko-Kulikovski se ha visto finalmente obliagado a aislar la poesía lírica, la arquitectura y la música [de las definiciones "sin imágenes no hay arte" y "el arte es el pensamiento por imágenes"], a ver en ellas formas singulares de arte, arte sin imágenes, y definirlas como artes líricas que apuntan directamente a las emociones.
• Mucha gente piensa todavía que el pensamiento por imágenes . . . representa el rasgo principal de la poesía. Para esta gente, pues, la historia del arte por imágenes consistiría en una historia del cambio de la imagen. Pero ocurre que las imágenes son casi inmóviles: de siglo en siglo, de país en país, de poeta en poeta, se transmiten sin cambiarse; las imágenes no provienen de ninguna parte, son de Dios. ... Las imágenes están dadas; en poesía las imágenes son más recordadas que utilizadas para pensar.
• El objeto [de arte] puede ser: 1o) creado como prosaico y percibido como poético; 2o) creado como poético y percibido como prosaico. Esto indica que el carácter estético de un objeto, el derecho de vincularlo con la poesía, es el resultado de nuestra manera de percibir.
• Las leyes de nuestro discurso prosaico, con sus frases inacabadas y sus palabras pronunciadas a medias, se explican por el proceso de automatización. ... "si toda la vida compleja de tanta gente se desarrolla inconscientemente, es como si esa vida no hubiera existido. (Nota del diario de L. Tolstoi del 28 de febrero de 1897, Nikolskoe.
Letopis, diciembre de 1915, p. 354.)" Así la vida desaparece transformándose en nada. La automatización devora los objetos, los hábitos, los muebles, la mujer y el miedo a la guerra.
• Para dar sensación de vida, para sentir los objetos, para percibir que la piedra es piedra, existe eso que se llama arte. La finalidad del arte es dar una sensación del objeto como visión y no como reconocimiento; el procedimiento del arte es el de la singularización de los objetos, y el que consiste en oscurecer la forma, en aumentar la dificultad y la duración de la percepción. El acto de percepción es en arte un fin en sí y debe ser prolongado.


Citas directas tomadas del ensayo "El arte como artificio" (1917) de Viktor Shklovski, segundo capítulo en Teoría de la literatura de los formalistas rusos, compilado por Tzvetan Todorov.