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domingo, 7 de noviembre de 2010

[me compré un libro]

. sacudir .

-parte i-
dejar un poco de vómito sobre la página, ensuciarla, para pensar en (y olvidar) el asco del sábado pasado. tirar baba sobre la hoja, mancharla, para no olvidar que existo, que puedo, que aún puedo. que aún puedo convertir las vueltas en mi vientre en vueltas de la punta de mi pluma sobre la página.

-parte ii-
sacudo mi cabeza para dejar caer sobre el papel mis pensamientos como pedacitos de caspa, de cuero cabelludo seco, reseco, porque los pensamientos también pican si se dejan ahí nomás por demasiado tiempo. pican y se acumulan y se ponen sucios, se convierten en asco, en señales de deficiencia, de mala salud. de vez en cuando hay que sacudir los pensamientos de la cabeza, enjuagarse la mente como lavarse el pelo. y esta página y pluma son mi selson blue.

viernes, 30 de octubre de 2009

[remembering to think, 3]

caí. que me perdonen las diosas y mis lectores. ¿cuál de las adicciones me tomó como prisionera de nuevo? no fue el A; es muy complicado encontrarlo en la forma precisa, ya que no tengo cómo comprarlo, y los que compran como para compartir no tienen los mismos gustos que yo. por lo tanto, no fue A por falta del momento conveniente, supongo. el F tampoco fue; una vez que me desconecté (figurativamente) de esa máquina, me sentí mil veces liberada y, aunque sería conveniente de vez en cuando, no he caído a esa adicción.

fue el S.

caí una vez pero sentí que eran mil veces, y cada vez - mejor dicho, cada fracción, cada división imaginada, alucinada de la ocurrencia real - era maravillosa. todos mis sentidos se reactivaron y se ultra-activaron, y por los cielos ¡juro que nunca me he sentido tan viva! y qué manera de vacilar entre oposiciones binarias. estuve bajo su control, me tiró al piso y me lengüeteó entera, de principio a fin, y mi alfa se hizo su omega. volqué mi cuerpo, volteando la cámara, arrebatando la escena, y todo estuvo boca abajo, ahora yo en la silla del rey. me miraba con ojos ansiosos, pidiendo yo qué sé, y su mirada, ese sol, esa luna, punzantes sus ojos, me lo pedían todo. (no lo sé todo; no le pude entregar nada.) ¿qué hice? me senté sobre su cuerpo, a horcajadas, y entre carcajadas, le miré. le acaricié con mis ojos cada pulgada de su ser. entré por su ombligo, y caminé por sus tobillos, hasta llegar a sus memorias, y su olvido. fui su voz, su alma, y su fallecer. (fue mi caída; fui su caída; intercambio justo.)

me enredé en un caer tan rico que pensé no levantarme. con mis piernas abrazando su cálido cadáver y mis manos toqueteando su pelo - células que llegaban a la mirada siempre muertas - confundida, me quedé. inmóvil. de apoco regresó esta cosa que llaman la lógica, o la razón. dudé. algo me dijo que tenía que vestirme, y escapar. (¿pero por qué escapar si no había hecho nada malo?) me paré, busqué mi mahón, mi camiseta. una vez puesta la ropa, agarré las chanclas y me despedí de mi caída.

¿y a dónde ir sino al compu? y bueno, aquí estoy. esperando que no me encuentren, y que me perdonen mi caída.

domingo, 25 de octubre de 2009

[remembering to think, 2]

pienso en el reciente abandono. mi quittear de esa droga. me hace pensar que quizás ese no es mi único problema. hago un repaso mental de todas mis actividades. poco a poco me voy dando cuenta de la verdad. soy adicta de todo. no, en realidad dos cosas. dos cosas más que nada. quizás tres. pauso, pienso, cuento... sí, tres: el F (eso lo dejé ya, por ahora, y creo que es el menor de los problemas), el S (me di cuenta de este el viernes, o quizás siempre lo supe, y siempre lo negaba), y el A (el peor de todos, porque este podría acabar con mi vida, y porque no es una adicción constante, sino repentina pero fuerte, fuertísima...).

si lo pienso más, también está el P, que es más una obsesión, algo que siempre tengo pendiente; en realidad no es el P sino mi C..., mi R. cada vez que paso frente a un E o una V, pienso en mi R, en mi C, en mi P. es horrible más que nada porque sé lo malo que es. pensar eso. preocuparme por eso. lo peligroso que puede llegar a ser.

pero en realidad no importa, con tal de que nadie se entere. hace unos años (en realidad, el año pasado) casi me descubren. al menos lo del C, el S y el A. especialmente lo del C. por eso tuve que dejar el dormitorio universitario. porque ese es el lugar donde más atención te presta la gente. donde más se enteran de todo. porque hay poca privacidad. resultado de tanto espacio compartido. tantos propósitos compartidos. porque el dormitorio es multi-uso. hay tan pocas reglas. al menos sociales.

pero con tal de que nadie se entere, en realidad no importa. supongo que seguiré así hasta el final. aunque, si sigo así el final será temprano. c'est pas grave. será interesante, por lo menos. si hay que irse, mejor salir de manera entretenida, ¿no?

sí, creo que sí.

lunes, 19 de octubre de 2009

[remembering to think]

pensamientos cualesquiera...

me desconecto de esa fuente infinita de comunicaciones, voces sin boca, pensamientos sin mente, comentario sin comentador. un montón de nada, que siempre recibe respuesta: opinar sobre algo (ese nada), saludar pixeles, extrañarlo todo. hola, mi nombre es cualquiera, y soy adicta. mi droga controla el formular ideas (siempre en tercera persona), controla las cosas que hago (hay un espectador que tenemos que impresionar), controla mis rituales-- no, disculpa: mi droga es mi rito. no medito- me conecto. no puedo armar horario sin incluir ese paso (¿when will the next hit come?). es mi abrir de ojos matutino, es mi soñar, es mi interacción social. esa es mi droga. mi droga es todo.

te escribo en pleno bajón. en plena pelea con mi mente-- quiero enseñarla que sí puede funcionar sin ... sin pensar en ... eso. estoy aprendiendo todo de nuevo. más que nada, el pensar. puedo pensar sin anticipar el escribir. ¿puedo?

¿cómo conversar? si no hablo de los acontecimientos - más bien, las alucinaciones, ya que veo que nada de lo que veía con mi high fue realmente real - que provocaba mi droga, ¿de qué hablaré? ya veremos.

tú serás mi metadona, supongo. ahora, respiraré contigo. pensaré para ti. pasaré todo el día, toda la noche, anticipando la próxima alucinación que me regalarás. desde ya, te agradezco tu ayuda. parece que ésta será una linda amistad.